viernes, 29 de mayo de 2020

¿De qué depende el valor de los bienes?



Normalmente pensamos que el precio de un bien expresa el valor del mismo, incluso pudiendo deducir que se puede dar más valor a un bien a través de la “industrialización” de las materias primas, dotando al bien de un “valor agregado”; así pues parece perfectamente explicable que un kilo de clavos cuesta mucho más que un kilo de hierro y esto se explica porque los clavos conllevan una mayor cantidad de costos como ser: mayor trabajo por parte de la mano de obra, gastos administrativos, mayor inversión en factorías, máquinas, herramientas, conocimientos técnicos (ingeniería) tanto para las mezclas del hierro con otros insumos, así como su preparación bajo condiciones físicas (temperatura) y tantos otros costos en que se incurre para la fabricación de los mismos.

La estructura anteriormente descrita parece ser bastante conveniente para países pobres, como ser el caso latinoamericano, pues desde colegio nos enseñan usualmente que la historia trágica de nuestra desgracia es porque desde tiempos de la colonia, Sudamérica ha sido el almacén de materias primas para los imperios y reinos; y actualmente servimos a los imperios empresariales (“transnacionales”). Entonces, la fórmula es relativamente fácil, los países pobres deben invertir en añadir “valor agregado” a sus materias primas, porque así se pasaría de importar todo tipo de bienes a exportarlos, así pues el país acumula mayor riqueza y se crean empleos, pero que tal si el sector privado no quiere o no cree en el país y no “desea” invertir para añadir el tan buscado “valor agregado”, pues el gobierno debe hacer las gestiones correspondientes ¿verdad?.

Pues con sus diferentes matices, esta ha sido la escuela en la región sudamericana, el valor de la cosas (bienes) se halla en el trabajo que pueda agregársele, en sí ésta es la única forma de crear valor y dar valor a los bienes, es más, ahí justamente, en el proceso productivo se encuentra la plusvalía que describía Karl Marx hace más de un siglo; básicamente el plusvalor de una mercancía es una parte que no se paga (reconoce) al trabajador, porque solamente el trabajador produce valor, los proletarios son engañados por el empresario al no pagar ese plusvalor, por lo cual se insta a expropiar la propiedad privada a nivel mundial, a través de la unión de todos los trabajadores.

Ahora, para Marx el valor de un bien es objetivo (porque existe un trabajo incorporado en la producción de bienes, existen costos concretos que se incorporaron al bien), como habíamos dicho consiste solamente en el trabajo que se dedica para producir dicho bien, porque las máquinas, herramientas y demás (medios de producción) no puede crear valor ni se le puede extraer plusvalor, porque el mismo ya fue realizado y apropiado por otro empresario en el proceso productivo anterior, es decir en el período en que fueron producidos dichos medios de producción. A este trabajo Marx lo relacionó con un concepto denominado por él como Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario, que es básicamente el tiempo que lleva la producción de mercancías (bienes).

Volviendo a nuestro ejemplo de los clavos, que sucede si los clavos van siendo cada vez menos necesarios porque se encontró una forma más eficiente de ensamblar las cosas (de hecho ya sucede hace tiempo con muebles hechos en Japón); los clavos pasaron de tener una valoración en el mercado por el cual se pagaba un precio que hacía que hacía que personas inviertan en la producción de los mismos a valer prácticamente nada, a donde se fueron todos costos concretos en que se incurrieron, hubieron egresos por compra de insumos, las máquinas se depreciaron, se consumieron combustibles, pago de alquileres, los esfuerzos y el trabajo de tantas personas prácticamente cayó en “saco roto” como se diría coloquialmente y debe ser pagado a través de la cancelación de sueldos y salarios. El precio ya no cubre ni si quiera los costos, mucho menos hay ganancia; todo esto es objetivo y demostrable, que se ha trabajado y se produjeron los mismos clavos con la calidad de siempre, pero algo sucede, pareciera no tener valor. Marx aceptó que ésta situación es posible en el mercado, en el que no siempre coincide el precio de un bien con el valor del mismo ¿Es esto posible? Pues si observamos la realidad, fácilmente podemos percatarnos que existen por un lado procesos dinámicos vinculados a la innovación (obsolescencia) , como por ejemplo, los medianamente jóvenes tal vez recuerden cuan valorado era por ejemplo una línea telefónica allá en los 80´s y 90´s y quizá era mucho más en tiempos anteriores a éstas décadas, pero en la actualidad cuanto VALORA la sociedad dichas líneas telefónicas desde su expulsión y casi olvido por las líneas de teléfono celular y ahora smartphones que ha hecho de las llamadas telefónicas algo prácticamente del pasado y por otro lado tenemos a los procesos dinámicos del mercado, donde algo no ha caído en la obsolescencia, su reemplazo más eficiente o menos costoso aún no existe (como el caso del petróleo), pero ha caído a niveles insospechados a valores negativos, cuesta más mantenerlo en almacenes que tenerlo. Una vez más en éstas dos situaciones (obsolescencia y movimiento de mercado) el valor se fue a quien sabe dónde.

Otro ejemplo que escuché hace tiempo es sobre la producción de un auto: supongamos que somos vecinos y un día decido construir autos, para ello en mi garaje comienzo a hacer desde el acero, el motor, la tracción, ¡LOS FRENOS!, sistema eléctrico y demás; mis costos son de 20 mil dólares (solo es un auto estándar) y todo está facturado y digamos que por mi trabajo (tiempo y conocimiento aplicado) quiero pagarme 400 dólares al mes porque es un trabajo duro que también requiere capacitación y conocimientos. Entonces gracias a mi gran habilidad mecánica al cabo de 2 años finalmente concluyó el trabajo y el coche producido por mí mismo marca “patito” lo pongo a la venta en 29.600 dólares que son los costos incurridos más los dos años de sueldo. Ahora usted estimado vecino necesita o quiere y puede comprar un auto y le ofrezco el que produje y a ese precio, usted naturalmente averiguará otras marcas con características similares y encuentra que las empresas Suzuki y Toyota tienen carros de similares características, pero a un precio de digamos 16 mil dólares ¿Cuál será su elección? Y si me vuelvo más eficiente en costos y le ofrezco mi auto marca “patito” en 16 mil dólares también, ahora si comprará mi auto con toda seguridad ¿verdad? Y que dirá el resto del vecindario, se interesará también en el coche marca “patito”, ¿A dónde fue el valor y el trabajo empleado que todos en el vecindario vieron que puse en dicho auto junto a facturas de todos los materiales empleados? Después de todo este bien es escaso, hay otros con características similares, pero solo hay un único auto “patito” en el mundo, pero ni el trabajo ni la escasez han podido ser suficientes para que se reconozca el valor de este auto.

Entonces si la VALORACIÓN de un bien no es objetivo, o sea no se explica por los costos y el trabajo que ha sido invertido en él (Tiempo de Trabajo Socialmente Necesario, como diría Marx), y lamentablemente no garantiza que este valor se pueda expresar mediante un precio.

Entonces ¡¿Qué car*©ϕ@ explica el valor de un bien?!

Afortunadamente, existió un autor austriaco llamado Carl Menger que explicó esta cuestión en su libro Principios de Economía Política sobre la esencia de los bienes, quien explicó que todas las cosas se hallan sujetas a la ley de causa y efecto y el progreso humano cae dentro de esta ley. Así también nosotros como individuos no escapamos de esta ley y pasamos normalmente de un estadio de insatisfacción al de necesidad satisfecha, eliminando de esta manera nuestro estadio perturbado anterior.

Ahora las cosas que tienen la virtud de poder entrar en relación causal con la satisfacción de las necesidades humanas, las llama cosas útiles, y si reconocemos esta conexión causal entre estas cosas y al mismo tiempo tenemos el poder de emplear las cosas que estamos hablando en la satisfacción de nuestras necesidades, por lo cual se les llama bienes.
Para que una cosa se convierta en un bien, debe confluir cuatro condiciones:

1. Una necesidad humana
2. La cosa debe tener cualidades que haga que la misma          tenga la capacidad de mantener una relación conexión          causal con la satisfacción de dicha necesidad.
3. El individuo debe conocer la relación causal.
4. Poder de disposición de la cosa.

Con estas cuatro condiciones un objeto puede convertirse en un bien y si falta solamente una de estas condiciones ya no puede alcanzar esta categoría de bien. Este escenario se puede dar primero cuando una modificación en el ámbito de las necesidades humanas (ya no existe una necesidad que aquella cosa pueda satisfacer), segundo una modificación en las propiedades de la cosa que hace que pierda la virtud de entrar en conexión causal con la satisfacción de necesidades humanas, tercero cuando se desconoce de la conexión causal de la misma con la satisfacción de necesidades humanas y finalmente cuarto cuando el individuo no posee capacidad de disposición sobre ese objeto de modo que no puede emplearlo para la satisfacción inmediata de sus necesidades o no dispone de los medios necesarios para ponerla bajo su dominio.

Una puntualización necesaria de una categoría que Menger menciona es una relación peculiar entre una satisfacción de necesidades humanas y son consideradas como bienes, esto se da cuando se atribuye erróneamente a las cosas propiedades y causalidades que en realidad no existen o donde se presuponen necesidades humanas que en realidad no existen, para lo cual incluye en esta categoría a edificios innecesarios, amuletos, medicinas de culturas poco desarrolladas, pócimas, estatuas y todos de éste tipo menciona que son objetos que derivan su cualidad de bien por características (propiedades) imaginadas o unas necesidades humanas imaginadas, calificándolo como bienes imaginarios, es más el autor es muy duro al mencionar que los pueblos que son más pobres en bienes verdaderos, suelen ser ricos en bienes imaginarios.

Continuando con el valor de los bienes, Menger dice que es muy importante que la ciencia económica se ocupe que se tengan claras nuestras ideas sobre conexiones causales y necesidades porque nuestro bienestar depende de la satisfacción inmediata de nuestras necesidades, por ejemplo cita al caso del pan que sacia nuestra hambre y calma nuestra necesidad de alimentos; en este caso la conexión causal entre el pan y nuestra satisfacción inmediata de nuestra necesidad, pero en este caso estamos hablando de bienes que son denominados como “bienes de primer orden” o inferiores. Así también, en los mercados encontramos otro tipo de bienes como harina, hornos y otros enseres necesarios para la producción de pan pero no implican la satisfacción inmediata de nuestra necesidad, pero no por ello carecen de valor, es más satisfacen nuestras necesidades de forma mediata, o sea sirven para la producción de bienes de primer orden, por lo cual el autor a estos insumos y bienes necesarios para la producción les llama bienes de segundo orden, que tienen pueden satisfacer nuestras necesidades de forma mediata. Ahora los bienes que fueron necesarios para la producción de bienes de segundo orden como molinos, azadones, trigo y demás son denominados bienes de tercer y cuarto orden sucesivamente (orden superior), dependiendo como se entrelaza la relación descrita.

Estos bienes en su calidad de ser ordinales (primer, segundo, tercer y cuarto orden) se someten a las siguientes leyes:

     1)   La cualidad de bien de los bienes de orden superior está condicionada por el hecho de que debemos disponer también de sus bienes complementarios, es decir si disponemos de bienes de segundo orden, podríamos convertirlos en bienes de primer orden (si sabemos cómo) para la satisfacción de nuestras necesidades; no obstante, los bienes de segundo orden deben cumplir las cuatro condiciones descritas anteriormente, toda vez que en caso que no cumplan con alguna de las mismas, pierden su cualidad de bienes de segundo orden, por ejemplo si contamos con harina, huevos, sal, levadura y capacidad laboral para hacer el pan, pero si no tenemos fuego ni agua, éstos bienes de segundo orden perdieron su cualidad y mucho menos satisfacer nuestras necesidades, por ello recomienda que se debe prever el error de que a los bienes de orden superior se les atribuye la cualidad de bien en sí mismo, sin tener en cuenta la presencia de sus bienes complementarios.

       2)   La calidad de bien de los bienes de un orden superior está condicionada por la cualidad de los correspondientes bienes de orden inferior. La presencia de necesidades humanas es un presupuesto o condición esencial de la cualidad de bien y que en el caso que desaparezcan totalmente aquellas necesidades, sin que surjan en su lugar nuevas necesidades de dicho bien, éste pierde inmediatamente su cualidad de tal. Los bienes de primer orden pierden su cualidad de bienes en el momento mismo en que desaparecen las necesidades, pero que sucede con los bienes de segundo orden (superior) que servían para la producción de bienes de primer orden (inferior), cuando ya no existe esa necesidad. Para ello Menger recurre a un ejemplo con el hábito de fumar si éste desapareciera. Que pasaría con las plantaciones y semillas de tabaco, máquinas para su producción y personas especializadas en la producción de tabaco, así como infraestructura. Pues al desaparecer dicha necesidad, la cualidad de ser un bien de los cigarrillos, todo su valor esto desaparecería o por lo menos como tal, ya que las tierras y todo lo que pueda emplearse para la producción de otros bienes podrá ser aprovechado y/o adecuado.


Un elemento importante que incorpora Menger, es el reconocimiento del tiempo en la producción de los bienes, quien identifica la idea de causalidad inseparablemente unida a la del tiempo; todo proceso de cambio significa un devenir, un hacerse y esto solo sucede en el tiempo, estos procesos mediante los cuales los bienes de orden superior se transforman en bienes de orden inferior hasta alcanzar al final un estadio que llamamos satisfacción de las necesidades humanas.

Los espacios de tiempo que median entre cada una de las fases de este proceso pueden a veces ser muy cortos y de hecho los progresos de la técnica e intercambio comercial tienden a reducir todavía más dichos espacios, pero no se suprimen del todo, aunque varíe entre los distintos sectores como por ejemplo alguien que planta árboles para vender la madera y alguien que prepara comidas, los tiempos definitivamente pueden ser variables, pero nunca se eliminan totalmente, así también los bienes de orden superior, su producción no se fundamenta en la necesidad inmediata, sino en base a las expectativas humanas de necesidad que pudieran existir, siendo ésta una gran diferencia entre los bienes mediatos e inmediatos.

Así también quien dispone inmediatamente de unos bienes determinados, está seguro de su cantidad y calidad; sin embargo, quién dispone de bienes de forma mediata no puede determinar con certeza la cantidad y calidad de los bienes de orden inferior. Por ejemplo quien posee las espigas de grano tiene cierta seguridad y certeza sobre su cantidad y calidad, más no así quien posee una extensión de terreno, semillas, abono, herramientas agrícolas, fuerzas laborales, etc., en sí se enfrenta a la eventualidad que pueda obtener un rendimiento menor o mayor al esperado, además de incertidumbre respecto a la calidad del producto, todo esto sujeto a distintos factores de influencia incluidos los fenómenos naturales que escapan de nuestro control, siendo de gran ayuda los conocimientos técnicos adquiridos durante la evolución de la sociedad.

Finalmente, Menger hace referencia a Adam Smith y su aseveración de que la división del trabajo ha sido el punto crucial para el progreso de los humanos; si bien Menger no niega que este hecho haya colaborado en el progreso, no lo considera el más crucial, en razón que una tribu atrasada distribuye la división del trabajo en caza, pesca, agricultura, confección de vestimenta, etc. y la distribución de tareas es llevada a cabo por funcionarios especiales, pero cabrá preguntarse si éste efecto multiplicador por la división del trabajo sobre los medios tienen un mayor número de satisfacción sobre los individuos de la tribu. Evidentemente, se conseguirá mayor eficacia laboral con menor esfuerzo que antes obteniendo mejores rendimientos, pero esta mejora es diferente a la que se observa en economías desarrolladas. Si por el contrario un pueblo decide desbordar el ámbito de una actividad exclusivamente de ocupación, es decir acumulación de bienes de orden inferior (en razón que, en los estadios más rudos de la civilización, casi siempre se ocupan bienes de primer orden y muy pocos de segundo orden), para pasar a bienes de tercer y cuarto orden, satisfaciendo cada vez círculos de orden superior que hace que exista la división del trabajo.

Cuanto más avanzan las sociedades en esta dirección, más se diversifican las clases de bienes y, por consiguiente, más diversas son las funciones y más necesaria y al mismo tiempo más económica la creciente división del trabajo, siendo ésta resultante de una diversificación espontánea en la producción de bienes y no así producto de un orden impuesto por algunos.


miércoles, 11 de marzo de 2020

 El coronavirus (COVID19), pandemia mundial ¿Fatal para nuestros cuerpos y la economía?



Estas semanas se ha hablado bastante acerca del COVID19, o más popularmente conocido como coronavirus, por lo ocurrido no solamente en regiones como China, sino también por los temores que suponen a nuestra salud. Es así que los primeros casos detectados a finales de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan en la provincia de Hubei del país asiático, ha puesto ciudades en cuarentena en enero de 2020 dentro el mismo territorio y a hoy (10/03/2020), un país en otras latitudes, Italia ha sido puesta en cuarentena por los alarmantes incrementos de contagios y las muertes que se ha registrado, panorama similar al observado en Corea del Sur e Irán.
Naturalmente, ciudades en cuarentena, cierre de fronteras y pánico por la virulenta enfermedad han afectado a sectores de la economía de manera directa la industria del turismo y el transporte, sin detenerse únicamente en estos sectores, sino que afecto naturalmente a otros sectores como tecnología, manufacturas, entretenimiento y automotriz entre muchos otros proyectos de inversión que no se llevaron a cabo y otros que se encuentran en suspensión temporal, teniendo efectos evidentemente no contemplados al momento de su concepción; en consecuencia, se observó en estas semanas tendencias a la baja (desplome) de índices bursátiles como el Industrial Dow Jones, el S&P500, Nasdaq, Nikkei, IBEX 35, DAX, SSE, mostrando la peor faceta el lunes 09 de marzo de 2020 y recuperación al día siguiente.

Entonces tenemos un panorama negativo sucesivo: primero, disminución de la actividad económica a causa de la cuarentena (suspensión de actividades parcial o total en fábricas, institutos, lugares turísticos, etc.) y cierre de fronteras que dificultan el ya afectado nivel de comercio, segundo, menor nivel de actividad en las empresas que están produciendo menos o tienen restricciones para comerciar normalmente sus bienes y servicios ofrecidos, tercero, a raíz de esta ralentización de la economía, menor demanda de energía por lo cual el referente mundial, barril de petróleo (WTI y menor medida Brent) disminuyó su precio, siendo cada vez más difícil comerciar por parte de los productores de petróleo su producto, lo cual trajo tensiones al interior del oligopolio de países productores de petróleo y ante la negativa de Rusia de disminuir su producción, Arabia Saudita no se iba a quedar a ver como perdía cuota de mercado por lo cual incrementó la comercialización de su petróleo, resultando en una caída del precio del barril de WTI de hasta 30 dólares.

Dejando de lado nuestra preocupación por nuestra salud (no menor), un aspecto que realmente debe preocuparnos en el tema económico, es que si este período de pánico y preocupación con expectativas negativas va a generar una crisis económica como la de 1929 o de 2008. Mi respuesta es que no; a menos que se maneje un escenario propio de una película hollywoodense, donde gran parte de la humanidad desaparezca a consecuencia de la virulencia y mortalidad del COVID19, haciéndose inviable la civilización y por ende las relaciones de producción y comercio como las conocemos.

Algo que considero se debe entender, es que una crisis tiene raíces o motivos mucho más profundos, por tanto, difíciles de solucionar, desde el punto de vista de asumir la responsabilidad para financiar las pérdidas o finalmente decidir sobre quién(es) deberán soportar las pérdidas. En este caso, antes de la aparición y expansión del virus, la economía se encontraba operando en niveles “de equilibrio”, dónde si existía algún problema que yo identificaré como condiciones de auge con señales equivocadas como una baja tasa de interés que alienta a invertir, por tanto, especulativas en virtud a señales equivocadas que eran asumidas como buenas. En este punto considero que es importante diferenciar la explicación que nos ofrece la visión keynesiana de crisis, con todos sus matices, que básicamente nos dice que las mismas se generan por un optimismo sesgado, explicado por sus “animal spirits” en los inversores, por lo cual no existen fundamentos económicos por parte del público al hacer inversiones, lo que lleva a que éstas sean equivocadas, desembocando en crisis. Hoy pareciera existir un pesimismo, pero básicamente con el mismo fundamento: los espíritus animales que hace que el público tome decisiones no basadas en criterios económicos y por ello se produce la hecatombe; no obstante, considero que los agentes aprenderán de forma mucho más rápida, al darse cuenta que este tema será coyuntural (salvo el escenario apocalíptico) y que la economía debería seguir operando como hasta antes que se inicie tal asunto; es más, me preocupa las recomendaciones de expertos que no han esperado para pedir ayuda del gobierno a través de la política fiscal, ni si quiera política monetaria, donde sabemos que ocurre con el gasto del gobierno y los problemas que produce, al igual que modificar las expectativas de forma “artificial”, siendo tarde cuando no demos cuenta que las cosas no eran como las pintaban con el incentivo gubernamental, desembocando o agravando aún más los problemas que ya nos está causando la enfermedad respecto a la economía; como quién diría, el remedio resultará peor que la enfermedad.

martes, 18 de febrero de 2020

¿Valorar el trabajo de un ser humano?



Hablar sobre valuar a un ser humano es un tema muy controversial y no faltan argumentos que considero válidos para exaltarse cuándo se trata un tema tan delicado con carga moral, ideológica y porque no, hasta religiosa. Por esos motivos los economistas solo deberíamos inmiscuirnos en aspectos relacionados al valor que aporta un ser humano en un determinado sistema, ya sea para la producción de bienes o servicios.

En este sentido, la remuneración a los factores productivos, para este caso el personal (mano de obra), fue calculado antes, concretamente al momento de elaborar y evaluarse el proyecto o empresa, estimando en el flujo financiero el futuro de los costos y gastos por realizarse en sueldos y salarios, cumpliendo las normas laborales del país, además de considerar el nivel de remuneraciones en el mercado laboral entre otros factores. En efecto, al realizar este trabajo, se debe considerar mínimamente el pago que se debe realizar al personal por el aporte en la cadena de valor al interior de cada proceso; por aporte me refiero por un lado a los conocimientos técnicos, experiencia, capacidad de trabajo y resolución de problemas, entre otros, lo que en general llamamos aptitudes, pero también existen ciertas cualidades que hace tiempo ya fueron incorporadas en ciertas partes del mundo desarrollado, entre estas cualidades se encuentran la persona como tal, vale decir su capacidad de trabajo en equipo, responsabilidad, intereses, personalidad, organización, temperamento, incluso ética, en general lo que se conoce como actitud.

Ahora, normalmente sucede que, el aspecto laboral y la estabilidad del mismo se lo concibe desde una visión de la oferta laboral, esto es los trabajadores, sindicatos, ejecutivos, etcétera, pues nuestro demandante de fuerza laboral (nuestro cliente), debe proporcionarnos un sueldo justo y no ser fácilmente reemplazables porque debe respetar nuestros contratos, después de todo, cualquiera de nosotros es reemplazable y si no quieres hacer tu trabajo hay como cien personas detrás de ti por ese escritorio y haría el mismo trabajo por la mitad de tu sueldo ¿verdad?.

Pues si bien llega a ocurrir en la vida real, no debería ser de esa manera ya que las empresas serias, saben cuidar de sus recursos humanos, es más los incentivan a que se capaciten constantemente y llegan a ascenderlos o llegan a recibir algún que otro tipo de recompensa, conocen el trabajo que realizan y aprecian la calidad del mismo, esto es lo que diferencia una forma de pensar y otra; por un lado, el tirano anticuado pensará que el pobre infeliz que trabaja para ellos les debe poco más que la vida y puede darse el lujo de reemplazar cuanto personal desee, piensa que el trabajo puede hacerlo cualquier otro (cree que todos somos iguales, todo un socialista), éste ignora el costo de las curvas de aprendizaje, experiencia y elementos que anteriormente se señalaron bajo el nombre de actitud, con elementos del personal acorde a la filosofía de la empresa y en vista que prefiere ignorar estos aspectos, aprenderá a pagarlos de la manera más dura, a través de pérdidas que si son sucesivas comprometerá la situación de la empresa. Esa forma de pensar lleva a concebir a las personas como peones (¡epa! otra forma de pensar socialista, estamos inspirados).

Desde la otra acera, tenemos organizaciones mucho más sólidas, que valoran tanto el trabajo desempeñado por sus empleados como sus cualidades personales (saben que no todos son iguales y es más han construido su empresa en base a una filosofía empresarial), saben que el acervo de capital humano tiene valor (ideas, habilidades, comportamiento, responsabilidad y otros) en todas sus líneas y en especial la mano de obra calificada (aquí están conscientes de que no todas son piezas iguales), por ello se dedican a invertir en su personal, porque saben que obtendrán un rendimiento, no porque simplemente quieran demostrar que son el mejor personal con los mejores títulos y las mejores sonrisas; aceptémoslo, si bien estas cualidades son importantes y mejora la imagen de la empresa, es más importante el rédito que se obtiene por tener en tu empresa gente con las características mencionadas (capacitada en muchos niveles), porque contribuyen a que seas rentable, observemos pues casos como Google, Facebook, Toyota, Samsung por mencionar algunos casos de empresas que sí resuenan en nuestra mente y van a estar con nosotros por un buen tiempo, a diferencia de otras empresas mediocres.

lunes, 17 de febrero de 2020

Salarios y desempleo (explicación de Ludwing Von Mises)



La economía de mercado o capitalismo es la supremacía de los consumidores, el cliente en último término es el soberano (siempre tiene la razón); los productores (empresarios) deben proporcionar bienes y servicios que los consumidores puedan y estén dispuestos a pagar.
Un negocio ha fracasado cuando los resultados de las ventas no reponen al empresario lo que él ha gastado para producir el artículo; de esta forma los consumidores tienen poder para determinar entre otros costos, los salarios de los trabajadores.
Un patrón no puede pagar demás a un empleado que el valor de su trabajo (como valora el empresario el salario que en última instancia dictara el comprador), si pagara un salario mayor, no recobraría (o al menos debería reconsiderar sus costos) gastos, sufriría pérdidas e iría a la bancarrota, por lo cual el pago de los salarios recae sobre los consumidores. Ahora como la mayor parte de los bienes producidos son comprados por quienes reciben jornales y salarios, éstos al gastar su dinero son los jornaleros y empleados los principales factores que determinan el monto de la compensación.
Los clientes no pagan la fatiga y el trabajo realizado por el trabajador, mucho menos el tiempo empleado en el trabajo; los clientes pagan los productos, de esta forma mientras mejores herramientas empleadas en el proceso productivo, mientras mayores sean los productos de su trabajo en una hora, mayor será la remuneración.
Tomemos por ejemplo el caso de los Estados Unidos, los salarios son relativamente más altos que en otros países, esto porque el capital invertido per cápita es mayor, por tanto, en las fábricas de este país se pueden utilizar mayor cantidad de herramientas y máquinas lo que hace que su trabajo sea más productivo, esto ha sido llamado como el “estilo de vida americano” y esto es resultado de que en EEUU se tuvieron menores cantidades de obstáculos al ahorro y a la acumulación de capital en comparación a otros lugares del planeta.
Comparativamente, en un país como la India en aquel tiempo, las políticas asumidas en ese país impedían tanto la acumulación de capital doméstico, como la inversión de capitales extranjeros (esto se puede comparar fácilmente en la actualidad con un país como Haití), por tanto, las empresas en la India no podían adquirir equipos modernos necesarios, por lo cual la productividad por hora por trabajador era mucho menor, por lo cual los salarios son mucho más bajos.
Para el autor sólo existe una manera de mejorar el estándar de vida de las personas que perciben salarios y éste es a través del aumento de la cantidad de capital invertido, cualquier otro método por popular que sea no son útiles y solo derivan en detrimento de bienestar de a quienes se pretendía colaborar inicialmente.
La opinión pública por otra parte, ha hecho creencia que el mejoramiento de las condiciones de los asalariados es una conquista de los sindicatos que se plasma en normas legislativas (número de horas de trabajo, trabajo infantil, etc.). Esta creencia ha hecho responsable al sindicalismo de marcar la tendencia de las normas laborales, lo cual ha hecho permisiva a la sociedad frente a la violencia (intimidación) con la que puedan actuar ciertos grupos o la disminución de libertades de no poder trabajar con contratos que se encuentren fuera del sindicato y mientras estas concepciones se encuentren en la mente de los votantes, no se puede esperar alejamiento alguno de las medidas erróneamente consideradas como progresistas.
No obstante, las llamadas conquistas laborales se alejan de la realidad, pues el nivel de salarios al que todos estén dispuestos a trabajar, deriva de la productividad marginal del trabajo. Cuánto más capital invertido (manteniendo todo lo demás constante), más altos serán los salarios, sin necesidad de manipulaciones de sindicatos ni gobiernos; pues a un determinado nivel salarial todos quienes quieran trabajar podrán conseguir un trabajo (esto no quiere decir que se obtenga en todo lado un salario que permita subsistir), por lo cual un mercado laboral libre prevalecerá una tendencia hacia el pleno empleo de forma sostenible y razonable. Contrariamente, si por presión sindical o por decreto gubernamental se sitúa el nivel de salarios por encima de su nivel natural, se desarrolla un desempleo duradero, porque se desplaza del mercado laboral una parte importante de la fuerza laboral potencial.

viernes, 27 de diciembre de 2019

¿QUÉ ES LA INFLACIÓN Y CÓMO SE ORIGINA?




Nuevamente la base de este post se encuentra en el libro Moneda, Banca y Mercados Financieros de Frederic S. Mishkin en su 8va edición.

En definitiva, entre las charlas ocasionales de las personas en su generalidad siempre es comentario: “las cosas suben” o “las cosas están más caras”, y esta idea se asocia usualmente al incremento de los costos que sufren los productores o que cada vez hay menos suministros para la producción, por tanto, menos productos disponibles en el mercado, lo que hace que éstos productos sean más escasos y por ley de oferta y demanda, es normal que el precio suba porque hay una mayor demanda, pero ¿si el precio de un bien sube porque hay mayor demanda? ¿cómo es posible que en ciertos países y durante determinados períodos los precios de muchos productos eran actualizados cada hora?

Ante estos eventos surge una cuestionaste que lleva por título del post y Milton Friedman dio hace décadas una respuesta con un famoso postulado que reza: “La inflación es siempre y en cualquier parte un fenómeno monetario”, lo cual sostiene que todos los episodios inflacionarios es una alta tasa de crecimiento de la oferta de dinero, con tan solo de reducir la tasa de crecimiento de la oferta de dinero previene la inflación.

Entonces que motiva a que aumente la oferta de dinero por parte del gobierno; pues la política monetaria inflacionista es una rama de las políticas del gobierno por alcanzar metas como al nivel de empleo (o reducir el desempleo) y la administración de un fuerte déficit fiscal (presupuestal). Friedman señalaba que siempre que la tasa de inflación de un país sea extremadamente alta durante un período sostenido, su tasa de crecimiento de la oferta de dinero también será extremadamente alta, en sí una inflación extremadamente alta es resultado de una elevada tasa de crecimiento del dinero. Momento que soy lento, ¿Estamos afirmando que la inflación es culpa del gobierno? Sí, así que dejen de tratar de controlar los precios con decretos, leyes y demás controles. Ahora hay que ser claros, eventualmente los precios pueden incrementarse por especulación de comerciantes o quizá de productores, pero si esto ocurre es por un período breve, porque naturalmente los precios se ajustarán nuevamente o alguien quizá vea la oportunidad de competir con precios un poco más bajos, por lo cual cualquier economista tiene bien grabado en su mente que la inflación es el alza general de precios sostenida durante un período de tiempo, usualmente superior a tres meses.
Continuando, distinguimos entonces que existe correlación entre dos variables: crecimiento de dinero e inflación, pero ¿esta relación es suficiente para que exista causalidad entre las dos variables? Es necesario examinar una relación inversa (que la inflación cause el crecimiento de dinero) o un factor externo que no estemos considerando, el cual impulse tanto el crecimiento de dinero como inflación.

Para descartar las otras posibilidades anteriormente descritas, es necesario analizar períodos concretos de la historia en los que se observen períodos de alta inflación como el caso de la hiperinflación alemana de 1921 a 1923. Después de la primera guerra mundial, el gobierno alemán en la necesidad de hacer reparaciones y reconstruir la economía, excedió por mucho sus gastos respecto a sus ingresos. Estos gastos cada vez más crecientes pudo haberse financiado con impuestos, pero esta solución era bastante costosa políticamente y requería de bastante tiempo para implantarse, otra medida más inmediata era que el gobierno tome prestados fondos del público a través de la emisión de deuda gubernamental, lamentablemente el monto necesario era muy superior a su capacidad para solicitar fondos en préstamo (no existía la posibilidad de que se prestará de un organismo internacional como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, ya que estos entes fueron creados en julio de 1944), entonces tomaron la única ruta posible y como siempre la vieja confiable al rescate: emisión de dinero.

El gobierno alemán podía pagar sus gastos simplemente imprimiendo más dinero (incrementa la oferta de dinero) y hacer los pagos correspondientes a las compañías que proveían bienes y servicios al gobierno a partir de finales de 1921; la oferta de dinero se incrementó rápidamente, al igual que el nivel de precios.
Para 1923, la situación presupuestaria del gobierno se agravó aún más porque los franceses invadieron la cuenca minera del Ruhr, porque Alemania había dejado de desembolsar los pagos programados de las reparaciones, lo que derivó en una huelga de los trabajadores por dicha ocupación, pero el gobierno continuó pagando a los trabajadores en huelga, por lo cual se imprimió más dinero a mayor velocidad para financiar sus gastos; el cóctel estaba preparado y listo para estallar con un resultado de una tasa de inflación superior a un millón por ciento en 1923. La invasión del Ruhr y el pago a los trabajadores en huelga reunían características de un evento exógeno. La causalidad inversa (que el incremento en el nivel de precios ocasionó que los franceses invadieran el Ruhr) es inverosímil, al igual que otra que la explicación de otro factor que impulsara la inflación como para la explosión de dinero. Como afirma Mishkin, la hiperinflación alemana se considera un “experimento controlado” que apoya la propuesta de Friedman, de que la inflación es un fenómeno monetario.


Ejemplos más recientes de épocas hiperinflacionarias se dieron en Argentina, Perú y Brasil durante los 80´s y 90´s con similares explicaciones a la situación alemana de 1921 a 1923, falta de disponibilidad para financiar sus gastos de gobierno a través del incremento de impuestos, trajo déficits presupuestales en algunos casos de más del 15% del PIB, financiándose con la emisión de dinero; estos hechos son evidencia que en países en los que hubo altas tasas de crecimiento del dinero provoca una elevada inflación. ¿Un ejemplo más reciente? Al momento de escribir este post se puede observar lo que ocurrió y está ocurriendo en Argentina y las políticas económicas del gobierno electo representado por Alberto Fernández o en un caso peor Venezuela.

En efecto, estos episodios descritos hablan de tasas de incremento de precios de forma rápida y sostenida, esta es la definición de Friedman que utiliza para afirmar que “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”, a diferencia de lo que escuchamos por parte de los locutores en las noticias cuando nos señalan que la tasa de inflación del mes es de por ejemplo un 1%, solamente nos están indicando la cantidad, en términos porcentuales, en la que el nivel de precios ha cambiado respecto al mes anterior, lo cual puede ser meramente temporal y no sostenida.

Formas en que el crecimiento en la oferta de dinero produce inflación

A continuación, el autor nos ejemplifica gráficamente como una mayor oferta de dinero tiene efectos en la economía y el incremento en el nivel de precios; iniciamos en un nivel de producto agregado natural (Yn) y el punto de equilibrio entre la oferta agregada (AS1) y la demanda agregada (AD1). Entonces si la oferta de dinero aumenta de manera uniforme a lo largo del año, lo cual repercute en que exista mayor demanda por haber más dinero disponible, por lo cual la curva de demanda se desplaza hacia AD2 y existe un nuevo equilibrio en 1´ y un nuevo nivel de producto agregado en Y´, que es mayor a la producción natural Yn, pero al existir mayor dinero y demanda de bienes y servicios en la economía, los sueldos se incrementarán porque el desempleo se ha reducido respecto al desempleo natural que existía en Yn, por lo cual la curva de oferta se posiciona rápidamente en AS2 (la oferta se ha contraído por este incremento en los sueldos), posicionándose en el punto 2, donde el nivel de precios habrá aumentado de P1 a P2

Este fenómeno se repetirá si en los años siguientes aumenta la cantidad ofertada de dinero, por lo cual este proceso hará que los precios cada vez sean más altos, por lo cual un alto crecimiento del dinero produce una inflación alta.

Ahora como explicamos en el anterior post, el gobierno cuenta con dos mecanismos para realizar política económica: la política fiscal y la política monetaria, como en el anterior caso fue la política monetaria la que explicaba el alza en los precios a través de una mayor oferta de dinero; ¿podría ser que la política fiscal cause inflación? La respuesta es no, porque como se dijo anteriormente la inflación es siempre un fenómeno monetario; veamos que sucede con la política fiscal.

Supongamos que, a través de una medida de política fiscal, el gobierno decide por una sola vez incrementar sus gastos sobre el nivel de producción natural Yn, eso hace que la curva de demanda agregada pase de AD1 a AD2 y nos desplacemos hacia 1´, donde el producto está por encima de la tasa natural en Y1, ante esto la curva de oferta comenzará a desplazarse hacia la izquierda (por motivos expuestos en el punto anterior) pasando de AS1 a AS2; ahora la intercepción es en el punto 2, siendo que se ha vuelto a la tasa natural de producción, pero con un incremento en el precio en P2.


Entonces tenemos que el mayor gasto gubernamental tuvo efectos en el nivel de precios cuando pasamos de 1´ a 2, siendo que, si el consumo del gobierno se mantiene y no incrementa, no generará inflación (se mantendrá en P2), en razón que este solo es un incremento temporal en la tasa de inflación y no así una inflación en la cual el nivel de precios aumenta de forma continua, aspecto que se podría dar si existe un incremento continuo del gasto gubernamental. Bajo esta explicación podemos rechazar la proposición de Friedman que afirma que la inflación siempre es resultado del crecimiento de la cantidad de dinero ¿no? Pues el problema con esta situación es que un nivel continuamente creciente de gasto gubernamental no es una política factible, el gobierno no puede gastar más del 100% del PIB, de hecho, si alguna vez se acercara a este porcentaje, las alarmas saltarían (o al menos deberían) en razón que se piensa que tanto los políticos como la población son tolerables a pequeñas variaciones, más no las grandes.

Y qué tal si el gobierno libera mayor cantidad de recursos disminuyendo los impuestos para que la población pueda consumir e invertir más ¿podría generar inflación? La respuesta nuevamente es no, de igual manera habrá un incremento en el nivel de precios pero será de forma temporal y si queremos que sea de forma sostenida los impuestos deberían disminuir hasta llegar a cero, lo cual es demasiado surrealista de imaginar. Por tanto, una inflación alta no puede ser impulsada por la política fiscal en forma aislada (con esto el argumento de los “animal spirits” que básicamente es el optimismo de los consumidores y de los negocios generen inflación no es posible, porque podrán desplazar una sola vez la curva de la demanda agregada y una inflación temporal, no puede producir desplazamientos continuos en la curva de la demanda agregada e inflación en el nivel de precios de forma continua).

¿Los shocks por el lado de la oferta pueden producir por sí mismos inflación?

Es normal escuchar que los precios subieron porque hubo algún evento climatológico o huelgas o bloqueo de caminos o cuanto argumento explique el alza de precios, o el incremento de sueldos por parte de los trabajadores desplazaría la curva de oferta hacia la izquierda y podrían estimular la inflación; no obstante, este escenario no es posible, el shock afecta a la curva de oferta pasando de AS1 a AS2 como se muestra en el gráfico siguiente, donde el nivel de producto agregado pasa de Yn a Y, no obstante como la curva de demanda agregada AD1 permanece inalterada pasamos del punto 1´ donde el producto es menor en Y1 al nivel de la tasa natural y el nivel de precios es más alto en P, pero como el desempleo está por encima de la tasa natural, la economía vuelve a desplazarse a AS1. El resultado neto del shock de la oferta es que regresamos a un nivel de pleno empleo al nivel inicial de precios y no existe una inflación continua; los shocks futuros nuevamente desplazarán de forma eventual la curva de oferta hacia la izquierda causando un incremento temporal y no sobrevendrá la inflación, por lo cual los fenómenos del lado de la oferta no pueden ser la fuente de una alta inflación.

Lo que sabemos hasta ahora es que para que se genere una rápida inflación, debe existir una alta tasa de crecimiento del dinero, pero ¿porque surgen políticas monetarias inflacionistas si es que no hay un deseo porque exista inflación (al menos por la gente cuerda)?

Volvamos a la acusación inicial, en que es el gobierno el culpable de que exista inflación, esto por las metas de altos niveles de empleo, usualmente y con frecuencia sucede que los gobiernos obtienen como resultado inflación cuando buscaban un alto nivel de empleo o al menos incluso estabilizar el desempleo. Existen dos tipos de inflación que provienen de una política activista de estabilización para promover un alto nivel de empleo, la inflación de costos que ocurre por los shocks negativos de la oferta o por un movimiento por parte de los trabajadores para obtener sueldos más altos y la inflación de la demanda, que se produce cuando los responsables de formulación de políticas persiguen medidas que desplazan a la derecha la curva de la demanda agregada.

Inflación de costos

En el gráfico se muestra que la economía se encuentra en el punto 1 y la oferta AS1 y demanda agregada AD1 se intersectan en este punto. Ahora supongamos que las empresas buscan obtener precios más altos o que los trabajadores buscan sueldos más altos ya sea porque desean incrementar sus salarios reales en términos de bienes y servicios que desean comprar o bien porque tienen expectativas de inflación altas y quieren mantenerse al tanto de ella actualizando sus haberes. Entonces la curva de oferta pasa de AS1 a AS2 y el nuevo nivel de producto agregado se sitúa en el punto Y´, por debajo del nivel natural de producto Yn, con un incremento en el nivel de precios a P. Ante la disminución del producto y el incremento del desempleo resultante, los hacedores de política buscarán aumentar la demanda agregada en AD2 de forma que se pase de 1´ a 2 regresando al nivel de la tasa natural, pero con incremento en el nivel de precio en el punto P2. El gobierno intervino para asegurarse de que no exista un desempleo excesivo y ha logrado sus metas de sueldos más altos, este tipo de políticas activistas con metas de un alto nivel de empleo se denomina política de ajuste.


En el siguiente período (llamémosle año), los trabajadores podrían verse motivados en buscar sueldos más altos (si, esto sucede en la realidad, pude ver cómo año a año se aprueban incrementos salariales) o bien los colegas que no consiguieron el incremento deseado tratarán de aumentar su sueldo porque en realidad disminuyeron en términos reales. ¿El resultado?, un nuevo desplazamiento de la curva de oferta a AS3 en un nuevo ciclo, con las mismas características y consecuencias que el anterior período, dentro de lo cual estamos ingresando a lo que si caracteriza la inflación que es un incremento continuo en el nivel de precios generada por costos. Pero hasta aquí solamente existe actores como los empresarios que buscan mayores precios, los trabajadores que buscan mejores salarios y un tercer actor, el gobierno que ha estabilizado la situación de desempleo y busca sueldos más altos expandiendo la demanda agregada para volver a Yn; es ahí donde precisamente ingresa la política monetaria en una inflación por costos, cuando se mueve la curva de demanda agregada hacia la derecha de forma continua; el primer desplazamiento de AD1 a AD2 pudo haberse dado por una única vez en que el gobierno expanda el gasto para disminuir el desempleo porque inicialmente buscaba sueldos más altos para los trabajadores y volver a Yn. Si el gobierno hiciera las cosas responsablemente, limitaría sus gastos observando sus ingresos provenientes de los impuestos, lo cual haría que exista una política fiscal expansionista por períodos limitados de tiempo, con esto no existiría más desplazamientos a AD3, AD4, etc., pero esta curva de demanda agregada se la puede desplazar continuamente hacia la derecha aumentando de forma constante la oferta de dinero, por tanto una inflación generada por costos es un fenómeno monetario porque no puede ocurrir sin que las autoridades monetarias persigan una política de ajuste de una tasa más alta de crecimiento del dinero.

Inflación generada por la demanda

Ahora otra meta que desean las autoridades puede ser un alto nivel de empleo (a diferencia del otro caso que se buscaba un sueldo mayor), entonces siempre existen desempleados porque resulta una tarea difícil acoplar inmediatamente a los trabajadores desempleados con los patrones, por ejemplo un trabajador desempleado de cierta ciudad quizá no sepa de una fuente laboral en otra ciudad o incluso si lo supiera es posible que no le interese cambiar de ciudad, por lo cual la tasa de desempleo aun cuando exista pleno empleo, la tasa natural de desempleo será mayor de cero. Si los hacedores de política buscan disminuir el desempleo por debajo de su tasa natural, supongamos que la meta que tienen los políticos es disminuir a 4% (ubicado en YT) la tasa de desempleo que actualmente se sitúa en una tasa natural de 5.5% (ubicado en Yn), por lo cual nos encontramos en el punto 1, entonces para disminuir el desempleo se promueve la demanda interna (el “motorcito de la economía”), lo que hace que se pase de AD1 a AD2 , situándonos ahora en el punto 1´ con un nivel de producción YT alcanzándose momentáneamente (efímeramente) una tasa de desempleo del 4%; sin embargo ahora al encontrarse la tasa de desempleo por debajo de su tasa natural, los sueldos aumentarán lo que hace que la curva de la oferta AS1 se desplace hacia la izquierda en AS2, desplazando a la economía del punto 1´ al punto 2 de nuevo se regresa al nivel natural de desempleo pero con un nivel de precios P2 superior:


En un siguiente período, se buscará regresar a YT , pero de igual manera se tendrán los mismos movimientos que en el período anterior, incrementando cada vez más el nivel de precios de manera uniforme o lo que es lo mismo: inflación, en este caso como el gobierno desplaza la curva de demanda a la derecha, se conoce a este proceso como inflación generada por la demanda.

¿Cómo pueden los responsables de políticas fiscales expandir los gastos gubernamentales más allá de sus incrementos en sus ingresos si es que existen bastantes dificultades para crear nuevos impuestos?, pues la respuesta radica en una política monetaria expansionista que incrementa continuamente la cantidad de dinero.
El gobierno al igual que cualquiera de nosotros tiene que pagar sus cuentas, enfrentándose a una restricción presupuestal, si queremos que nuestro consumo (o gastos) se incrementen debemos: a) aumentar nuestros ingresos (el gobierno puede aumentar los impuestos) o b) solicitar un préstamo (el gobierno puede emitir bonos); no obstante, el gobierno tiene una tercera vía puede emitir dinero y pagar los bienes y servicios que compra. Los métodos de financiamiento de gastos del gobierno se describen a través de una expresión denominada restricción presupuestara del gobierno, que afirma que el déficit presupuestal del gobierno (DEF) es igual al exceso de los gastos del gobierno (G) menos los ingresos por concepto de impuestos (T) y esta identidad es igual a la suma del cambio en la base monetaria (ΔMB) y el cambio en los bonos del gobierno mantenidos por el público (ΔB):


Mediante un ejemplo podemos aclarar esta definición; supongamos que el gobierno dice que se necesita un satélite y será una única compra, si el gobierno convence a la población de que vale la pena pagar por el satélite unos 100 millones de unidades monetarias (u.m.) probablemente con la recaudación de los impuestos que pudieran cubrir tal suma pueda adquirir este artefacto y el déficit presupuestal sea cero, por lo cual no hay ninguna emisión de dinero o bonos (endeudamiento del gobierno); ahora si la población no está de acuerdo con que se deba hacer uso de los recursos de los impuestos (que son recursos de los “contribuyentes”) y que hay otras necesidades más urgentes, la restricción de presupuestaria del gobierno indica que el gobierno debe emitir bonos por 100 millones de u.m. o imprimir esa cantidad, en todo caso el presupuesto del gobierno está equilibrado (ΔB=100 millones de u.m.) o por el cambio en la base monetaria (ΔMB=100 millones de u.m.).
Por tanto, si el déficit del gobierno es financiado a través de un incremento en las tenencias de bonos del público, no hay efecto sobre la base monetaria (o sea no existen cambios en la oferta monetaria). Pero si el déficit no es financiado por un incremento en las tenencias de bonos del público, la base monetaria y la oferta de dinero aumentan.

Ahora si bien las leyes en algunos países prohíben la impresión de nueva moneda para que el gobierno pueda honrar sus deudas, el gobierno puede emitir bonos que pueden ser captados por el público y si las personas comienzan a dudar sobre la capacidad de pago del gobierno, el banco central puede comprar el resto de los bonos a través de una compra de mercado abierto, que conduce a un incremento en la base monetaria y en la oferta de dinero; éste método se lo conoce como monetización de la deuda, porque la deuda del gobierno para financiar sus gastos ha sido eliminada de las manos del público y fue reemplazada por dinero de alto poder, llamándose también como emisión de dinero porque se genera dinero de alto poder (la base monetaria) en el proceso. Si esto transcurre durante diversos períodos de tiempo, se genera inflación sostenida, ahí la importancia de observar los déficits presupuestarios (fiscales) y como se están financiando cuando estos suceden durante varias gestiones. En resumen, un déficit puede ser la fuente de una inflación sostenida tan solo si es persistente y no temporal y si el gobierno lo financia mediante la emisión de dinero y no mediante la emisión de bonos para el público.

Una desventaja que sucede en los países subdesarrollados es que cuando experimentan déficits presupuestales no pueden financiarlos fácilmente mediante la emisión de bonos (y si existe es limitado) y deben recurrir a su única alternativa, la emisión de dinero. Como resultado de ello, cuando experimentan un fuerte déficit en relación con el PIB, la oferta de dinero crece a tasas sustanciales y produce inflación. Los países sudamericanos que tenían un alto crecimiento del dinero son precisamente aquellos que tenían déficits fiscales extremadamente grandes con relación al PIB. A diferencia de EEUU, este país tiene déficits fiscales consecutivos, no obstante aun cuando este fue alto en 1983 alcanzó un 6% como porcentaje del PIB, en cambio ese año en Argentina si bien en términos nominales su déficit era menor que el de EEUU, llegó a exceder el 15% de su PIB, además que EEUU tiene el sistema de mercado de bonos más desarrollado del mundo y emite grandes cantidades de bonos cuando necesita financiar su déficit.

Espero que te haya dado mucho en que pensar y/o preocuparte por lo menos, así sabré que entendimos juntos.
Hasta la próxima


martes, 24 de diciembre de 2019

¿PORQUE SE DICE QUE NO EXISTE UN ALMUERZO GRATIS?



Si hay algo que persiste en el imaginario de las personas es la confianza en el Estado Benefactor, o por lo menos en el aspecto económico cuya imagen procura mantener como sólida, digno de confianza y buen pagador con un riesgo casi nulo y corrector de fallos de mercado, si esos malditos fallos de mercado que han llevado a la humanidad a las peores crisis económicas con saldos terribles, culpa de un libre mercado producto de un capitalismo feroz y destructor del planeta. La culpa de grandes males como el desempleo, la delincuencia, enfermedades en la población, contaminación, extinción de especies y otros tantos que podríamos nombrar, recae la responsabilidad sobre el libre mercado; es más males como las crisis financieras o la inflación es culpa de los productores y/o comerciantes (¡malditos especuladores que usuran con la necesidad del pueblo!). ¿Quién podrá salvarnos? Pues la mayoría pensará el Gobierno debería hacer algo ¿no?

Hace años, Milton Friedman señalaba que cuando viajaba con su familia jugaban a encontrar aforismos que se contradecían con otros aforismos ampliamente aceptados por la sociedad, por ejemplo: “La historia nunca se repite” y “No hay nada nuevo bajo el sol”, o bien “Las mejores cosas de la vida son gratis” y “No existe un almuerzo gratis”, éste último preferido por el señor Friedman un aforismo que si bien no es de su invención, éste sí lo es: “Nadie gasta el dinero de otro con el mismo cuidado que gasta el propio”. ¿Y qué tienen que ver los fallos de mercado y el Armagedón desatado por el capitalismo salvaje e indolente con un almuerzo gratis y que alguien se gaste el dinero de otro?
Pues mucho, los políticos normalmente durante su campaña realizan un cúmulo de promesas para liberarnos de todos los males que nos atacan como sociedad, cosas tales como disminuir el desempleo, mejorar la salud, solucionar el problema de la contaminación, un sinfín de programas gratuitos de rentas y bonos para aliviar la pobreza y yo añadiría los proyectos de “inversión social” y los “proyectos productivos”. En efecto, muchos programas han mejorado las oportunidades y subsanado (por lo menos aliviado en cierta medida) necesidades urgentes de miles de personas, así como proyectos que ayudaron a mejorar la salud y educación, pero lamentablemente hemos caído en el fanatismo y mientras más ofrezca el Estado bienes y/o servicios gratis o a menor precio (subsidios), más aplaudiremos sus intenciones y será muy probablemente nuestro candidato favorito, porque después de todo, nuestras necesidades son muchas.

Bueno, una vez electos los políticos, casualmente comienzan a tener fallos en su memoria para honrar sus promesas hechas en campaña y se pierden en otros caminos, pero supongamos que los políticos cumplen y comienzan a ejecutar sus promesas y de esta manera se inician los gastos que tendrá que hacer el gobierno para subsidiar, construir, contratar personal para que brinden servicios, transporte público y todo cuanto imagines o que ya está pasando en el lugar en que vives y es proporcionado por el Estado. Estos programas y medidas suenan bien y vamos a realizar una segunda suposición, los bienes y servicios brindados son de calidad y tienen un buen alcance (buenos hospitales con buenos profesionales, buenas escuelas con buenos maestros, etcétera), pero hay algo que no estamos visualizando y pocas veces es discutido y analizado, ¿Cómo se pagarán estos gastos del gobierno?
Actualmente, los gobiernos financian este tipo de programas de tres maneras: (1) impuestos directos a los ciudadanos, (2) pidiendo prestado y (3) imprimir dinero; pero ninguno de éstos métodos es una fuente de dinero “gratis”.

El primer método, nos habla del cobro directo de impuestos para financiar los gastos del gobierno, éste método es utilizado para que paguemos los gastos del gobierno, pero eso sí, no se altera de manera que pueda sobrellevar a un conflicto social de magnitudes graves con consecuencias terribles para el país y el mismo gobierno; si algo se altera respecto a impuestos que se deben pagar son usualmente a las personas con más dinero porque son menos y cuentan con mayor apoyo popular, después de todo se oye aceptable que los ricos y los que más tienen paguen más impuestos y éstos sean canalizados por el gobierno para que llegue a los más necesitados ¿no?, pero podrían existir otros efectos como que existan menos incentivos a invertir por parte de los ricos y lleven su dinero a otros países y compren acciones o bonos o quién sabe en qué inviertan, el asunto después de todo es que no pierdan su dinero, el cuál debe trabajar para ellos, pero ese es otro tema, aquí el punto es resaltar que el gobierno se financia en parte con impuestos y la alteración de éstos (incremento) lo llevaría a tener problemas, o sea aquí los bienes y servicios proporcionados por el gobierno no son gratis.

La segunda forma o método es pidiendo prestado con deuda interna y también puede ser externa. El gobierno toma prestado de la ciudadanía a cambio un activo aparentemente sin riesgo como un bono gubernamental; esto puede tener efectos sobre la inversión privada, ya que alguien puede preferir comprar el bono con poco riesgo y no invertir en comprar una máquina, ampliar instalaciones o simplemente gastarlo en comprarse un vehículo nuevo; cuándo el gobierno pide prestado hay sacrificios reales hoy, no en un futuro lejano y nunca existente cuando se paga la deuda, el consumo del gobierno desplaza el gasto de inversión privado que pudo hacer crecer la economía o desarrollar nuevas oportunidades. Así también, cuánto más pida prestado el gobierno, la demanda de ahorros (fondos), será mayor, por lo cual al ser menor la cantidad de fondos disponibles para ser prestados, lo que debería ocurrir es que las tasas de interés suban. Un punto a resaltar es que en éste caso (cuando el gobierno se endeuda), es porque sus gastos son mayores a sus ingresos, por lo cual existe déficit fiscal en momento y espera poder cubrir sus obligaciones en un futuro. Aquí nuevamente los bienes y servicios proporcionados por el gobierno no son gratis.

La tercera forma puede llegar a contradecir a la segunda, en el sentido de que existen países con déficit fiscal, pero con tasas de interés que se mantienen bajas que ocurren en un mismo tiempo; esto se logra a través de la impresión de dinero, esta forma afecta la capacidad de pago del gobierno, pues puede adquirir más bienes y servicios “pagando” con dinero emitido por él mismo y sus efectos en la economía: la inflación. Supongamos que un país tiene $10 y 10 lápices, el precio de cada lápiz es de $1. Si el precio aumenta a $2, solamente se podrá comprar 5 lápices (porque no hay más dinero) y si el costo baja a $0.50 de cada lápiz, quedarían $5 en poder de la gente buscando comprar lápices inexistentes; por tanto, la oferta y la demanda de lápices hará que el precio sea de un lápiz por $1.

Ahora si la economía crece y se producen 20 lápices, cada lápiz pasaría a costar $0.50 (una deflación del 50%), la escasez se ha reducido, no se puede eliminarla porque los precios serían 0, pero se ha reducido, por tanto, existe un aumento en el nivel de vida de todos. ¿No crees que haya aumentado el nivel de vida?, pues deberías revisar el precio de tu Smartphone o computadora desde donde lees esto y cuánto costaba un producto de características similares unos 10 o 15 años atrás.

Regresando a los 10 lápices y $10 en la economía, si el gobierno imprime otros $10 para comprar lápices, pero el suministro de lápices no ha cambiado, tenemos entonces $20 persiguiendo la compra de 10 lápices, el precio de cada lápiz subirá a $2 y el gobierno podrá comprar 5 lápices al reducir el poder adquisitivo del dinero a la mitad; en otras palabras, se han gravado 5 lápices a la sociedad, porque su efectivo compra menos que antes. Cuándo se hace abuso de esto, los billetes se reducen a ser trozos de papel prácticamente sin valor alguno como en Venezuela. Otra vez los bienes y servicios proporcionados por el gobierno no son gratis.

Finalmente, si simultáneamente se incrementa la producción de lápices a 10 y se imprimen $10, el precio no cambiará de cada lápiz, pero los 10 lápices que eran para la sociedad, ahora se han desviado hacia el gobierno una parte de ellos, o sea debería haber disminuido el precio de los lápices y mejorar el nivel de vida de la población, pero las condiciones se mantendrán constantes. En este momento, la disminución del poder adquisitivo afecta mayormente a los sectores más empobrecidos, así como mayores desigualdades que han sido acusados al capitalismo cruel, pero quizás deberíamos revisar las cifras monetarias del banco central; por otro lado cuando el gobierno pide prestado, puede monetizar la deuda a través de la impresión de billetes frescos, de esta manera el gobierno se libera de las presiones para controlar sus gastos. Una obviedad, pero bien expresada por Keynes es que a medida que avanza la inflación y el valor real de la moneda fluctúa enormemente mes a mes, hace que todas las relaciones permanentes entre deudores y acreedores, se vuelven tan desordenadas que casi no tienen sentido y el proceso de obtención de riqueza se degenera en una lotería (absurda por cierto).

De esta manera, los gastos de los gobiernos cuestan a la sociedad en su conjunto, las cosas que proporcionan no son del todo gratis y tienen consecuencias a diferencia de lo que quisieran hacernos creer y que la austeridad es mala, propia de los neoliberales indiferentes a la necesidad popular.