lunes, 17 de febrero de 2020

Salarios y desempleo (explicación de Ludwing Von Mises)



La economía de mercado o capitalismo es la supremacía de los consumidores, el cliente en último término es el soberano (siempre tiene la razón); los productores (empresarios) deben proporcionar bienes y servicios que los consumidores puedan y estén dispuestos a pagar.
Un negocio ha fracasado cuando los resultados de las ventas no reponen al empresario lo que él ha gastado para producir el artículo; de esta forma los consumidores tienen poder para determinar entre otros costos, los salarios de los trabajadores.
Un patrón no puede pagar demás a un empleado que el valor de su trabajo (como valora el empresario el salario que en última instancia dictara el comprador), si pagara un salario mayor, no recobraría (o al menos debería reconsiderar sus costos) gastos, sufriría pérdidas e iría a la bancarrota, por lo cual el pago de los salarios recae sobre los consumidores. Ahora como la mayor parte de los bienes producidos son comprados por quienes reciben jornales y salarios, éstos al gastar su dinero son los jornaleros y empleados los principales factores que determinan el monto de la compensación.
Los clientes no pagan la fatiga y el trabajo realizado por el trabajador, mucho menos el tiempo empleado en el trabajo; los clientes pagan los productos, de esta forma mientras mejores herramientas empleadas en el proceso productivo, mientras mayores sean los productos de su trabajo en una hora, mayor será la remuneración.
Tomemos por ejemplo el caso de los Estados Unidos, los salarios son relativamente más altos que en otros países, esto porque el capital invertido per cápita es mayor, por tanto, en las fábricas de este país se pueden utilizar mayor cantidad de herramientas y máquinas lo que hace que su trabajo sea más productivo, esto ha sido llamado como el “estilo de vida americano” y esto es resultado de que en EEUU se tuvieron menores cantidades de obstáculos al ahorro y a la acumulación de capital en comparación a otros lugares del planeta.
Comparativamente, en un país como la India en aquel tiempo, las políticas asumidas en ese país impedían tanto la acumulación de capital doméstico, como la inversión de capitales extranjeros (esto se puede comparar fácilmente en la actualidad con un país como Haití), por tanto, las empresas en la India no podían adquirir equipos modernos necesarios, por lo cual la productividad por hora por trabajador era mucho menor, por lo cual los salarios son mucho más bajos.
Para el autor sólo existe una manera de mejorar el estándar de vida de las personas que perciben salarios y éste es a través del aumento de la cantidad de capital invertido, cualquier otro método por popular que sea no son útiles y solo derivan en detrimento de bienestar de a quienes se pretendía colaborar inicialmente.
La opinión pública por otra parte, ha hecho creencia que el mejoramiento de las condiciones de los asalariados es una conquista de los sindicatos que se plasma en normas legislativas (número de horas de trabajo, trabajo infantil, etc.). Esta creencia ha hecho responsable al sindicalismo de marcar la tendencia de las normas laborales, lo cual ha hecho permisiva a la sociedad frente a la violencia (intimidación) con la que puedan actuar ciertos grupos o la disminución de libertades de no poder trabajar con contratos que se encuentren fuera del sindicato y mientras estas concepciones se encuentren en la mente de los votantes, no se puede esperar alejamiento alguno de las medidas erróneamente consideradas como progresistas.
No obstante, las llamadas conquistas laborales se alejan de la realidad, pues el nivel de salarios al que todos estén dispuestos a trabajar, deriva de la productividad marginal del trabajo. Cuánto más capital invertido (manteniendo todo lo demás constante), más altos serán los salarios, sin necesidad de manipulaciones de sindicatos ni gobiernos; pues a un determinado nivel salarial todos quienes quieran trabajar podrán conseguir un trabajo (esto no quiere decir que se obtenga en todo lado un salario que permita subsistir), por lo cual un mercado laboral libre prevalecerá una tendencia hacia el pleno empleo de forma sostenible y razonable. Contrariamente, si por presión sindical o por decreto gubernamental se sitúa el nivel de salarios por encima de su nivel natural, se desarrolla un desempleo duradero, porque se desplaza del mercado laboral una parte importante de la fuerza laboral potencial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario