La economía de mercado o capitalismo es la supremacía de los
consumidores, el cliente en último término es el soberano (siempre tiene la
razón); los productores (empresarios) deben proporcionar bienes y servicios que
los consumidores puedan y estén dispuestos a pagar.
Un negocio ha fracasado cuando los resultados de las ventas no
reponen al empresario lo que él ha gastado para producir el artículo; de esta
forma los consumidores tienen poder para determinar entre otros costos, los
salarios de los trabajadores.
Un patrón no puede pagar demás a un empleado que el valor de
su trabajo (como valora el empresario el salario que en última instancia
dictara el comprador), si pagara un salario mayor, no recobraría (o al menos
debería reconsiderar sus costos) gastos, sufriría pérdidas e iría a la
bancarrota, por lo cual el pago de los salarios recae sobre los consumidores.
Ahora como la mayor parte de los bienes producidos son comprados por quienes
reciben jornales y salarios, éstos al gastar su dinero son los jornaleros y
empleados los principales factores que determinan el monto de la compensación.
Los clientes no pagan la fatiga y el trabajo realizado por
el trabajador, mucho menos el tiempo empleado en el trabajo; los clientes pagan
los productos, de esta forma mientras mejores herramientas empleadas en el
proceso productivo, mientras mayores sean los productos de su trabajo en una
hora, mayor será la remuneración.
Tomemos por ejemplo el caso de los Estados Unidos, los
salarios son relativamente más altos que en otros países, esto porque el
capital invertido per cápita es mayor, por tanto, en las fábricas de este país
se pueden utilizar mayor cantidad de herramientas y máquinas lo que hace que su
trabajo sea más productivo, esto ha sido llamado como el “estilo de vida americano”
y esto es resultado de que en EEUU se tuvieron menores cantidades de obstáculos
al ahorro y a la acumulación de capital en comparación a otros lugares del
planeta.
Comparativamente, en un país como la India en aquel tiempo,
las políticas asumidas en ese país impedían tanto la acumulación de capital
doméstico, como la inversión de capitales extranjeros (esto se puede comparar
fácilmente en la actualidad con un país como Haití), por tanto, las empresas en
la India no podían adquirir equipos modernos necesarios, por lo cual la
productividad por hora por trabajador era mucho menor, por lo cual los salarios
son mucho más bajos.
Para el autor sólo existe una manera de mejorar el estándar
de vida de las personas que perciben salarios y éste es a través del aumento de
la cantidad de capital invertido, cualquier otro método por popular que sea no
son útiles y solo derivan en detrimento de bienestar de a quienes se pretendía
colaborar inicialmente.
La opinión pública por otra parte, ha hecho creencia que el
mejoramiento de las condiciones de los asalariados es una conquista de los
sindicatos que se plasma en normas legislativas (número de horas de trabajo,
trabajo infantil, etc.). Esta creencia ha hecho responsable al sindicalismo de
marcar la tendencia de las normas laborales, lo cual ha hecho permisiva a la
sociedad frente a la violencia (intimidación) con la que puedan actuar ciertos
grupos o la disminución de libertades de no poder trabajar con contratos que se
encuentren fuera del sindicato y mientras estas concepciones se encuentren en
la mente de los votantes, no se puede esperar alejamiento alguno de las medidas
erróneamente consideradas como progresistas.
No obstante, las llamadas conquistas laborales se alejan de
la realidad, pues el nivel de salarios al que todos estén dispuestos a
trabajar, deriva de la productividad marginal del trabajo. Cuánto más capital
invertido (manteniendo todo lo demás constante), más altos serán los salarios,
sin necesidad de manipulaciones de sindicatos ni gobiernos; pues a un
determinado nivel salarial todos quienes quieran trabajar podrán conseguir un
trabajo (esto no quiere decir que se obtenga en todo lado un salario que
permita subsistir), por lo cual un mercado laboral libre prevalecerá una
tendencia hacia el pleno empleo de forma sostenible y razonable. Contrariamente,
si por presión sindical o por decreto gubernamental se sitúa el nivel de
salarios por encima de su nivel natural, se desarrolla un desempleo duradero,
porque se desplaza del mercado laboral una parte importante de la fuerza
laboral potencial.

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