martes, 24 de diciembre de 2019

¿PORQUE SE DICE QUE NO EXISTE UN ALMUERZO GRATIS?



Si hay algo que persiste en el imaginario de las personas es la confianza en el Estado Benefactor, o por lo menos en el aspecto económico cuya imagen procura mantener como sólida, digno de confianza y buen pagador con un riesgo casi nulo y corrector de fallos de mercado, si esos malditos fallos de mercado que han llevado a la humanidad a las peores crisis económicas con saldos terribles, culpa de un libre mercado producto de un capitalismo feroz y destructor del planeta. La culpa de grandes males como el desempleo, la delincuencia, enfermedades en la población, contaminación, extinción de especies y otros tantos que podríamos nombrar, recae la responsabilidad sobre el libre mercado; es más males como las crisis financieras o la inflación es culpa de los productores y/o comerciantes (¡malditos especuladores que usuran con la necesidad del pueblo!). ¿Quién podrá salvarnos? Pues la mayoría pensará el Gobierno debería hacer algo ¿no?

Hace años, Milton Friedman señalaba que cuando viajaba con su familia jugaban a encontrar aforismos que se contradecían con otros aforismos ampliamente aceptados por la sociedad, por ejemplo: “La historia nunca se repite” y “No hay nada nuevo bajo el sol”, o bien “Las mejores cosas de la vida son gratis” y “No existe un almuerzo gratis”, éste último preferido por el señor Friedman un aforismo que si bien no es de su invención, éste sí lo es: “Nadie gasta el dinero de otro con el mismo cuidado que gasta el propio”. ¿Y qué tienen que ver los fallos de mercado y el Armagedón desatado por el capitalismo salvaje e indolente con un almuerzo gratis y que alguien se gaste el dinero de otro?
Pues mucho, los políticos normalmente durante su campaña realizan un cúmulo de promesas para liberarnos de todos los males que nos atacan como sociedad, cosas tales como disminuir el desempleo, mejorar la salud, solucionar el problema de la contaminación, un sinfín de programas gratuitos de rentas y bonos para aliviar la pobreza y yo añadiría los proyectos de “inversión social” y los “proyectos productivos”. En efecto, muchos programas han mejorado las oportunidades y subsanado (por lo menos aliviado en cierta medida) necesidades urgentes de miles de personas, así como proyectos que ayudaron a mejorar la salud y educación, pero lamentablemente hemos caído en el fanatismo y mientras más ofrezca el Estado bienes y/o servicios gratis o a menor precio (subsidios), más aplaudiremos sus intenciones y será muy probablemente nuestro candidato favorito, porque después de todo, nuestras necesidades son muchas.

Bueno, una vez electos los políticos, casualmente comienzan a tener fallos en su memoria para honrar sus promesas hechas en campaña y se pierden en otros caminos, pero supongamos que los políticos cumplen y comienzan a ejecutar sus promesas y de esta manera se inician los gastos que tendrá que hacer el gobierno para subsidiar, construir, contratar personal para que brinden servicios, transporte público y todo cuanto imagines o que ya está pasando en el lugar en que vives y es proporcionado por el Estado. Estos programas y medidas suenan bien y vamos a realizar una segunda suposición, los bienes y servicios brindados son de calidad y tienen un buen alcance (buenos hospitales con buenos profesionales, buenas escuelas con buenos maestros, etcétera), pero hay algo que no estamos visualizando y pocas veces es discutido y analizado, ¿Cómo se pagarán estos gastos del gobierno?
Actualmente, los gobiernos financian este tipo de programas de tres maneras: (1) impuestos directos a los ciudadanos, (2) pidiendo prestado y (3) imprimir dinero; pero ninguno de éstos métodos es una fuente de dinero “gratis”.

El primer método, nos habla del cobro directo de impuestos para financiar los gastos del gobierno, éste método es utilizado para que paguemos los gastos del gobierno, pero eso sí, no se altera de manera que pueda sobrellevar a un conflicto social de magnitudes graves con consecuencias terribles para el país y el mismo gobierno; si algo se altera respecto a impuestos que se deben pagar son usualmente a las personas con más dinero porque son menos y cuentan con mayor apoyo popular, después de todo se oye aceptable que los ricos y los que más tienen paguen más impuestos y éstos sean canalizados por el gobierno para que llegue a los más necesitados ¿no?, pero podrían existir otros efectos como que existan menos incentivos a invertir por parte de los ricos y lleven su dinero a otros países y compren acciones o bonos o quién sabe en qué inviertan, el asunto después de todo es que no pierdan su dinero, el cuál debe trabajar para ellos, pero ese es otro tema, aquí el punto es resaltar que el gobierno se financia en parte con impuestos y la alteración de éstos (incremento) lo llevaría a tener problemas, o sea aquí los bienes y servicios proporcionados por el gobierno no son gratis.

La segunda forma o método es pidiendo prestado con deuda interna y también puede ser externa. El gobierno toma prestado de la ciudadanía a cambio un activo aparentemente sin riesgo como un bono gubernamental; esto puede tener efectos sobre la inversión privada, ya que alguien puede preferir comprar el bono con poco riesgo y no invertir en comprar una máquina, ampliar instalaciones o simplemente gastarlo en comprarse un vehículo nuevo; cuándo el gobierno pide prestado hay sacrificios reales hoy, no en un futuro lejano y nunca existente cuando se paga la deuda, el consumo del gobierno desplaza el gasto de inversión privado que pudo hacer crecer la economía o desarrollar nuevas oportunidades. Así también, cuánto más pida prestado el gobierno, la demanda de ahorros (fondos), será mayor, por lo cual al ser menor la cantidad de fondos disponibles para ser prestados, lo que debería ocurrir es que las tasas de interés suban. Un punto a resaltar es que en éste caso (cuando el gobierno se endeuda), es porque sus gastos son mayores a sus ingresos, por lo cual existe déficit fiscal en momento y espera poder cubrir sus obligaciones en un futuro. Aquí nuevamente los bienes y servicios proporcionados por el gobierno no son gratis.

La tercera forma puede llegar a contradecir a la segunda, en el sentido de que existen países con déficit fiscal, pero con tasas de interés que se mantienen bajas que ocurren en un mismo tiempo; esto se logra a través de la impresión de dinero, esta forma afecta la capacidad de pago del gobierno, pues puede adquirir más bienes y servicios “pagando” con dinero emitido por él mismo y sus efectos en la economía: la inflación. Supongamos que un país tiene $10 y 10 lápices, el precio de cada lápiz es de $1. Si el precio aumenta a $2, solamente se podrá comprar 5 lápices (porque no hay más dinero) y si el costo baja a $0.50 de cada lápiz, quedarían $5 en poder de la gente buscando comprar lápices inexistentes; por tanto, la oferta y la demanda de lápices hará que el precio sea de un lápiz por $1.

Ahora si la economía crece y se producen 20 lápices, cada lápiz pasaría a costar $0.50 (una deflación del 50%), la escasez se ha reducido, no se puede eliminarla porque los precios serían 0, pero se ha reducido, por tanto, existe un aumento en el nivel de vida de todos. ¿No crees que haya aumentado el nivel de vida?, pues deberías revisar el precio de tu Smartphone o computadora desde donde lees esto y cuánto costaba un producto de características similares unos 10 o 15 años atrás.

Regresando a los 10 lápices y $10 en la economía, si el gobierno imprime otros $10 para comprar lápices, pero el suministro de lápices no ha cambiado, tenemos entonces $20 persiguiendo la compra de 10 lápices, el precio de cada lápiz subirá a $2 y el gobierno podrá comprar 5 lápices al reducir el poder adquisitivo del dinero a la mitad; en otras palabras, se han gravado 5 lápices a la sociedad, porque su efectivo compra menos que antes. Cuándo se hace abuso de esto, los billetes se reducen a ser trozos de papel prácticamente sin valor alguno como en Venezuela. Otra vez los bienes y servicios proporcionados por el gobierno no son gratis.

Finalmente, si simultáneamente se incrementa la producción de lápices a 10 y se imprimen $10, el precio no cambiará de cada lápiz, pero los 10 lápices que eran para la sociedad, ahora se han desviado hacia el gobierno una parte de ellos, o sea debería haber disminuido el precio de los lápices y mejorar el nivel de vida de la población, pero las condiciones se mantendrán constantes. En este momento, la disminución del poder adquisitivo afecta mayormente a los sectores más empobrecidos, así como mayores desigualdades que han sido acusados al capitalismo cruel, pero quizás deberíamos revisar las cifras monetarias del banco central; por otro lado cuando el gobierno pide prestado, puede monetizar la deuda a través de la impresión de billetes frescos, de esta manera el gobierno se libera de las presiones para controlar sus gastos. Una obviedad, pero bien expresada por Keynes es que a medida que avanza la inflación y el valor real de la moneda fluctúa enormemente mes a mes, hace que todas las relaciones permanentes entre deudores y acreedores, se vuelven tan desordenadas que casi no tienen sentido y el proceso de obtención de riqueza se degenera en una lotería (absurda por cierto).

De esta manera, los gastos de los gobiernos cuestan a la sociedad en su conjunto, las cosas que proporcionan no son del todo gratis y tienen consecuencias a diferencia de lo que quisieran hacernos creer y que la austeridad es mala, propia de los neoliberales indiferentes a la necesidad popular.

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