martes, 18 de febrero de 2020

¿Valorar el trabajo de un ser humano?



Hablar sobre valuar a un ser humano es un tema muy controversial y no faltan argumentos que considero válidos para exaltarse cuándo se trata un tema tan delicado con carga moral, ideológica y porque no, hasta religiosa. Por esos motivos los economistas solo deberíamos inmiscuirnos en aspectos relacionados al valor que aporta un ser humano en un determinado sistema, ya sea para la producción de bienes o servicios.

En este sentido, la remuneración a los factores productivos, para este caso el personal (mano de obra), fue calculado antes, concretamente al momento de elaborar y evaluarse el proyecto o empresa, estimando en el flujo financiero el futuro de los costos y gastos por realizarse en sueldos y salarios, cumpliendo las normas laborales del país, además de considerar el nivel de remuneraciones en el mercado laboral entre otros factores. En efecto, al realizar este trabajo, se debe considerar mínimamente el pago que se debe realizar al personal por el aporte en la cadena de valor al interior de cada proceso; por aporte me refiero por un lado a los conocimientos técnicos, experiencia, capacidad de trabajo y resolución de problemas, entre otros, lo que en general llamamos aptitudes, pero también existen ciertas cualidades que hace tiempo ya fueron incorporadas en ciertas partes del mundo desarrollado, entre estas cualidades se encuentran la persona como tal, vale decir su capacidad de trabajo en equipo, responsabilidad, intereses, personalidad, organización, temperamento, incluso ética, en general lo que se conoce como actitud.

Ahora, normalmente sucede que, el aspecto laboral y la estabilidad del mismo se lo concibe desde una visión de la oferta laboral, esto es los trabajadores, sindicatos, ejecutivos, etcétera, pues nuestro demandante de fuerza laboral (nuestro cliente), debe proporcionarnos un sueldo justo y no ser fácilmente reemplazables porque debe respetar nuestros contratos, después de todo, cualquiera de nosotros es reemplazable y si no quieres hacer tu trabajo hay como cien personas detrás de ti por ese escritorio y haría el mismo trabajo por la mitad de tu sueldo ¿verdad?.

Pues si bien llega a ocurrir en la vida real, no debería ser de esa manera ya que las empresas serias, saben cuidar de sus recursos humanos, es más los incentivan a que se capaciten constantemente y llegan a ascenderlos o llegan a recibir algún que otro tipo de recompensa, conocen el trabajo que realizan y aprecian la calidad del mismo, esto es lo que diferencia una forma de pensar y otra; por un lado, el tirano anticuado pensará que el pobre infeliz que trabaja para ellos les debe poco más que la vida y puede darse el lujo de reemplazar cuanto personal desee, piensa que el trabajo puede hacerlo cualquier otro (cree que todos somos iguales, todo un socialista), éste ignora el costo de las curvas de aprendizaje, experiencia y elementos que anteriormente se señalaron bajo el nombre de actitud, con elementos del personal acorde a la filosofía de la empresa y en vista que prefiere ignorar estos aspectos, aprenderá a pagarlos de la manera más dura, a través de pérdidas que si son sucesivas comprometerá la situación de la empresa. Esa forma de pensar lleva a concebir a las personas como peones (¡epa! otra forma de pensar socialista, estamos inspirados).

Desde la otra acera, tenemos organizaciones mucho más sólidas, que valoran tanto el trabajo desempeñado por sus empleados como sus cualidades personales (saben que no todos son iguales y es más han construido su empresa en base a una filosofía empresarial), saben que el acervo de capital humano tiene valor (ideas, habilidades, comportamiento, responsabilidad y otros) en todas sus líneas y en especial la mano de obra calificada (aquí están conscientes de que no todas son piezas iguales), por ello se dedican a invertir en su personal, porque saben que obtendrán un rendimiento, no porque simplemente quieran demostrar que son el mejor personal con los mejores títulos y las mejores sonrisas; aceptémoslo, si bien estas cualidades son importantes y mejora la imagen de la empresa, es más importante el rédito que se obtiene por tener en tu empresa gente con las características mencionadas (capacitada en muchos niveles), porque contribuyen a que seas rentable, observemos pues casos como Google, Facebook, Toyota, Samsung por mencionar algunos casos de empresas que sí resuenan en nuestra mente y van a estar con nosotros por un buen tiempo, a diferencia de otras empresas mediocres.

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