Hablar sobre valuar a un ser humano es un tema muy
controversial y no faltan argumentos que considero válidos para exaltarse
cuándo se trata un tema tan delicado con carga moral, ideológica y porque no, hasta religiosa. Por esos motivos los economistas solo deberíamos inmiscuirnos
en aspectos relacionados al valor que aporta un ser humano en un determinado
sistema, ya sea para la producción de bienes o servicios.
En este sentido, la remuneración a los factores productivos,
para este caso el personal (mano de obra), fue calculado antes, concretamente
al momento de elaborar y evaluarse el proyecto o empresa, estimando en el flujo
financiero el futuro de los costos y gastos por realizarse en sueldos y
salarios, cumpliendo las normas laborales del país, además de considerar el
nivel de remuneraciones en el mercado laboral entre otros factores. En efecto,
al realizar este trabajo, se debe considerar mínimamente el pago que se debe
realizar al personal por el aporte en la cadena de valor al interior de cada
proceso; por aporte me refiero por un lado a los conocimientos técnicos,
experiencia, capacidad de trabajo y resolución de problemas, entre otros, lo
que en general llamamos aptitudes, pero también existen ciertas
cualidades que hace tiempo ya fueron incorporadas en ciertas partes del mundo
desarrollado, entre estas cualidades se encuentran la persona como tal, vale
decir su capacidad de trabajo en equipo, responsabilidad, intereses,
personalidad, organización, temperamento, incluso ética, en general lo que se
conoce como actitud.
Ahora, normalmente sucede que, el aspecto laboral y la estabilidad
del mismo se lo concibe desde una visión de la oferta laboral, esto es los
trabajadores, sindicatos, ejecutivos, etcétera, pues nuestro demandante de
fuerza laboral (nuestro cliente), debe proporcionarnos un sueldo justo y no ser
fácilmente reemplazables porque debe respetar nuestros contratos, después de
todo, cualquiera de nosotros es reemplazable y si no quieres hacer tu trabajo
hay como cien personas detrás de ti por ese escritorio y haría el mismo trabajo
por la mitad de tu sueldo ¿verdad?.
Pues si bien llega a ocurrir en la vida real, no debería ser
de esa manera ya que las empresas serias, saben cuidar de sus recursos
humanos, es más los incentivan a que se capaciten constantemente y llegan a
ascenderlos o llegan a recibir algún que otro tipo de recompensa, conocen el
trabajo que realizan y aprecian la calidad del mismo, esto es lo que diferencia
una forma de pensar y otra; por un lado, el tirano anticuado pensará que el
pobre infeliz que trabaja para ellos les debe poco más que la vida y puede
darse el lujo de reemplazar cuanto personal desee, piensa que el trabajo puede
hacerlo cualquier otro (cree que todos somos iguales, todo un socialista), éste
ignora el costo de las curvas de aprendizaje, experiencia y elementos que
anteriormente se señalaron bajo el nombre de actitud, con elementos del personal acorde a la
filosofía de la empresa y en vista que prefiere ignorar estos aspectos,
aprenderá a pagarlos de la manera más dura, a través de pérdidas que si son
sucesivas comprometerá la situación de la empresa. Esa forma de pensar lleva a concebir a
las personas como peones (¡epa! otra forma de pensar socialista, estamos inspirados).
Desde la otra acera, tenemos organizaciones mucho más
sólidas, que valoran tanto el trabajo desempeñado por sus empleados como sus
cualidades personales (saben que no todos son iguales y es más han construido
su empresa en base a una filosofía empresarial), saben que el acervo de capital
humano tiene valor (ideas, habilidades, comportamiento, responsabilidad y
otros) en todas sus líneas y en especial la mano de obra calificada (aquí están
conscientes de que no todas son piezas iguales), por ello se dedican a invertir
en su personal, porque saben que obtendrán un rendimiento, no porque simplemente quieran demostrar que son el mejor personal con los mejores títulos y las mejores sonrisas; aceptémoslo, si bien estas cualidades son importantes y mejora la imagen de la empresa, es más importante el rédito que se obtiene por tener en tu empresa gente con las características mencionadas (capacitada en muchos niveles), porque contribuyen a que seas rentable, observemos pues casos como
Google, Facebook, Toyota, Samsung por mencionar algunos casos de empresas que
sí resuenan en nuestra mente y van a estar con nosotros por un buen tiempo, a
diferencia de otras empresas mediocres.

