Dentro el papel que juega la política económica existen dos
instrumentos para lograr los objetivos normales de cualquier hacedor de
políticas gubernamentales para lograr o apuntar al desarrollo y crecimiento
económico, estos dos instrumentos son la política fiscal y la política
monetaria.
Sobre esta última (la
política monetaria), el sueco Knut Wicksell a finales del siglo XIX planteó
como parte de su teoría monetaria dos conceptos para explicar los
desequilibrios existentes entre la moneda y la economía “real”, la tasa natural
y la tasa monetaria, el cual fue uno de sus aportes más importantes.
Históricamente, en el momento en que surgió el planteamiento
de Wicksell ya se había profundizado el rol de la moneda fiduciaria, que como
vimos en la explicación de que es el dinero, este es propiamente el papel
moneda que NO cuenta con respaldo o es intercambiable por oro u otro metal
precioso, entonces su contexto no varía respecto al nuestro en este aspecto.
Wicksell observó que la teoría cuantitativa del dinero no era suficiente para
explicar los movimientos de los precios por las condiciones que determina esta
oferta, es más notó que existían variaciones cíclicas en los precios sin que
existieran variaciones suficientes del circulante de la moneda, lo cual no
explicaba la teoría cuantitativa además de omitir el papel del crédito en la
actividad económica.
Estos fenómenos (variaciones de los precios estacionales y
el rol del crédito en la economía) fueron puntos de partida en el análisis de
Wicksell, quien consideró que éstos fenómenos no deben ser dependientes de un
solo factor, la tasa de interés. Estas relaciones muestran un desequilibrio
económico al igual que monetario, pero ¿cómo llegar a un equilibrio monetario?
La respuesta del pensador fue igualar la tasa natural y la tasa monetaria; pero
antes aclaremos que es tasa natural y tasa monetaria.
La tasa natural podría definirse como la productividad
marginal física de los factores en el proceso indirecto de producción
(maquinaria, mano de obra, etc), la cual no necesariamente es una magnitud
observable, en razón que varía en función del cálculo individual de cada
productor y/o consumidor y la tasa monetaria por otra parte, se define como la
tasa que se paga y que pagan los bancos por la inversión de un capital en un
determinado período, por lo cual muchos la interpretan como el “precio del
dinero” (pago o cobro que se debe hacer por tomar o dar prestado dinero en un
período de tiempo).
Volviendo al equilibrio monetario, para Wicksell deben
existir 3 condiciones para que este suceda y estas son:
11)
Igualdad entre la tasa natural y la tasa
monetaria:
in=im
22)
Igualdad entre el ahorro y la inversión:
S=I
33)
Estabilidad en el nivel de precios (inflación
cero):
P=0
Ahora, la evidencia indica que la tasa natural no es
correspondida de forma inmediata por la tasa monetaria, en razón que la primera
representa el rendimiento efectivo obtenido por el capital real y los bancos se
encuentran rezagados en conocer de forma efectiva esta tasa por lo cual no se
da de forma simultánea el ajuste de estas dos tasas, sino que es secuencial.
Pero ¿Qué haría que exista un incremento en la productividad?, bueno la
innovación tecnológica ha hecho que mejore la productividad en prácticamente
(por no decir todos) los sectores de la economía o bien nuevos métodos de
organización; para Wicksell el origen de los equilibrios suceden en
perturbaciones monetarias (aspecto que no es del todo equivocado).
Consecuencias del equilibrio y perturbaciones de la tasa
natural y monetaria
Si existe equilibrio entre la tasa natural y monetaria, los
empresarios no tendrán incentivos para modificar su nivel de producción, pues
no existe ganancia para cambiar de posición, lo cual se manifestaría a través
del nivel de inversión y ahorro global que serían iguales (segunda condición),
manteniéndose los niveles de precios (tercera condición). Es importante señalar
que las tasas de interés emiten señales para las decisiones de ahorro e
inversión para los hogares y empresas.
Por otro lado, si la tasa natural es menor a la tasa monetaria
(la productividad es menor a la tasa de interés de los bancos), las empresas
tienen expectativas de ganancias pequeñas o incluso nulas, por lo cual las
empresas se encuentran desmotivadas para llevar a cabo su producción, es más
éstas preferirían dejar de lado la inversión para la producción y optarían por
tener más activos financieros (ahorros, títulos, bonos, etc.) que ofrecen una
mejor tasa de interés a menor riesgo y podría llegar a un caso de declive y
porque no incluso paralizar la economía. Esta situación tiene evidencia, pues
cuando el consumo se reduce, esto significa que la población deja de comprar,
los stocks (almacenes) de las empresas se incrementan por tanto al no vender no
se generan ganancias y se vuelven insolventes para pagar sus compromisos, por
tanto, más renuentes a financiarse, es más esta situación se prolonga cuando
los planes de inversión de los empresarios son afectados por este tipo de
perturbaciones.
Finalmente, en el caso que la tasa natural es mayor a la
tasa monetaria (la productividad es mayor a la tasa de interés de los bancos), las
empresas tiene expectativas altas de ganancia, por lo cual se encontrarán
motivadas a realizar inversiones y expandir su producción, por lo cual
demandarán mayor cantidad de ahorros (créditos), donde los bancos se darán cuenta
que existe un alza en la demanda de créditos por lo cual incrementarán sus
tasas, pero con el rezago correspondiente anteriormente indicado hasta llegar a
un “equilibrio”. Este tipo de perturbaciones no puede sostenerse de manera
prolongada y puede llegar a ocasionar burbujas financieras que al momento de
culminar dejan a las empresas en una situación insolvente para honrar sus
deudas. Este escenario se dio en México en 1995, donde muchas empresas tuvieron
expectativas altas sobre el crecimiento de la economía al entrar al Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la bonanza para contratar incluso
créditos en dólares, pero la evidencia histórica muestra las consecuencias de
este triste episodio para los mexicanos.
En fin, Wicksell señala que las peripecias de la política
monetaria son los principales provocadores del desequilibrio entre éstas tasas;
si un gobierno a través del Banco Central realiza lecturas erróneas e inicia
una política restrictiva del crédito o lo que resulta aún más usual, expandir
los créditos y la “bonanza” económica, creando expectativas poco realistas para
los inversionistas, comprometiendo su situación a futuro en mediano y largo
plazo, que en todo caso esto es las condiciones de la situación primera, con
las consecuencias de la segunda, porque artificialmente se “manipuló” la tasa
monetaria. ¿Cómo se hace esto?, bueno una medida usualmente adoptada es reducir
la tasa de encaje legal que libera recursos para que puedan ser otorgados en
créditos para impedir que la economía se ralentice, o bien reducir las tasas de
interés; lo cual hará que las empresas tengan expectativas altas de ganancia,
por lo cual muchas personas preferirán realizar inversiones en negocios que no
sean del todo rentables o sean parte de una pantalla falsa que da la sensación
de crecimiento económico que permite prosperar todo tipo de emprendimientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario